Acusan a farmacéuticas de obstruir acceso justo a vacunas
Amnistía Internacional (AI) ha acusado a las principales farmacéuticas que fabrican la vacuna contra Covid-19 de priorizar sus intereses con decisiones que "limitan la producción global" y "obstruyen un acceso justo" a esos preparados durante la pandemia.
En su informe "Doble dosis de desigualdad: las farmacéuticas y la crisis de las vacunas de Covid-19", difundido este miércoles, la organización critica asimismo a los países ricos, como el Reino Unido, Estados Unidos o la Unión Europea, por "comprar el suministro y acumular dosis" en lugar de destinarlas a lugares con menos recursos.
Según AI, todas las empresas analizadas, AstraZeneca, BioNTech, Johnson & Johnson, Moderna, Novavax y Pfizer, fracasan "en mayor o menor grado" en su responsabilidad legal de velar por los derechos humanos, al no promover iniciativas que permitan que las vacunas estén ampliamente disponibles y sean accesibles a un precio económico.
Las firmas rusas y chinas que producen vacunas no han podido ser incluidas en la investigación por "falta de transparencia" en torno a sus operaciones y datos, avisa AI.
En el documento, que incluye correspondencia con las multinacionales, Amnistía censura que, pese a recibir financiación gubernamental y pedidos por adelantado, lo que eliminaría el riesgo asociado con el desarrollo de medicinas, las farmacéuticas han "monopolizado la propiedad intelectual, bloqueado las transferencias de tecnología y cabildeado con agresividad contra medidas que ampliarían la manufactura global de estas vacunas".
Además, las estadounidenses Pfizer y Moderna y la alemana BioNTech, asociada con la primera, han entregado su producto "casi exclusivamente" a países ricos, "anteponiendo su beneficio al acceso a la salud".
Estas empresas prevén ganar 130 mil millones de dólares estadounidenses para finales de 2022, señala la ONG. EFE
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